lunes, 11 de junio de 2012

El gif del lunes


El gif del lunes llega tarde y lo hace adrede. Para recordarnos que solo hay una cosa peor que los lunes, y éstos son los martes, miércoles y jueves.




sábado, 9 de junio de 2012

From Lost to the Spree


 Hace algunos días, los medios comentaban las curiosas costumbres nocturnas de Cristiano Ronaldo. Parece que, una vez acabada la juerga de rigor, los amigos del crack madridista se encargan de lanzar al río a todo aquel que haya osado presentarle oposición a lo largo de la noche. Debemos suponer que CR7, seductor profesional, no suele recibir calabazas cuando decide acercarse a una fémina. Y, sin embargo, al final necesita que sus colegas intervengan tras los pocos intentos fallidos para impartir una extraña justicia en forma de chapuzón contra los autores de semejante ofensa.

 En círculos más mundanos, el ligoteo resulta normalmente mucho menos exitoso. En el caso concreto de Berlín, los españoles hemos perdido el factor sorpresa (¡somos tantos!) y vemos más que limitada nuestra simpática verborrea a causa de las dificultades lingüísticas que plantea el alemán. Cuando nos dicen algo como “Morgen muss ich leider früh aufstehen” (“Lo siento, pero mañana tengo que levantarme temprano”) o “Ich habe einen Umzug und ich bin krank” (“Tengo una mudanza y estoy enfermo”), se truncan nuestras esperanzas. Algunos reaccionan mejor que otros: uno puede decir simplemente “Tschüssssss!” (“¡Adiós!”) y pasar a otra cosa; también quedarse con cara de idiota y pensar “Debería prestar más atención en clase de alemán”; o echarse directamente a llorar y ahogar sus penas en un chupito de Jägermeister. En cualquier caso, aún no conocíamos a nadie que se sirviera de sus colegas para que estos lanzaran al río a los que le hubieran dicho “Nein, nein und neeeeein!”.

 En efecto, así han sido las cosas hasta este momento. Pero, como Cristiano Ronaldo liga infinitamente más que nosotros, los miembros de El Pezón Ruso hemos decidido seguir su ejemplo. De esa forma, los amaneceres berlineses serán distintos a partir de ahora. Además de los solteros que desayunan al sol en las terrazas y de los locos que se dirigen ya a un Flohmarkt a las 7 de la mañana para comprar cámaras de segunda mano, Berlín tendrá que acostumbrarse a un nuevo fenómeno: cada sábado y domingo a primera hora, flotarán contrariados en nuestro querido río Spree decenas, centenas o incluso miles (¡quién sabe!) de hombres, mujeres y modernos. Será su merecida condena por no haber sabido ver nuestros encantos.

La imagen demuestra las habilidades de Van der Jones en el manejo de Paint

viernes, 8 de junio de 2012

So schön wie hier kanns im Himmel gar nicht sein

Así lo dejó por escrito Christoph Schlingensief, director de cine y escritor alemán, que fue uno de los más provocadores artistas de la vanguardia cultural alemana. Aunque en verdad no quería ahora hablar de su carrera sino de su última obra.

En el año 2008, con 48 años, descubrió que tenía cáncer de pulmón. Fue entonces cuando escribió un libro a modo de diario titulado "So schön wie hier kanns im Himmel gar nicht sein", que sería algo como "Tan bonito como aquí no puede ser el cielo" (corrígeme compañera S). En un momento dado parecía que había combatido el cáncer. Continuó escribiendo después de conocerse su enfermedad y se enfrentó al problema mirando a la vida a los ojos. Finalmente murió en agosto del 2010.

Pues bien de toda esta historia, que parece un poco triste para un viernes a las 17hr59, yo me quedo con el título del libro: "So schön wie hier kanns im Himmel gar nicht sein".
Yo así también lo creo.
Por eso no es una historia triste para mí.
Si tan bien como aquí, no se puede estar ni en el cielo... disfrutemos del fin de semana que nos brinda Berlín!

Me despido con un -muy muy Deutsch- schönen Feierabend!

jueves, 7 de junio de 2012

Bebidas berlinesas V

Berlín es conocida por ser una ciudad multikulti. ¿Y qué quiere decir esto? Pues que en cada esquina te encuentras un español, bueno... también hay vietnamitas, rusos, polacos, italianos, franceses.... y, por supuesto, coreanos.

Así que sin más preámbulos y directametne desde Seúl al centro de Berlín (Muschikreuzberg), les presentamos el Soojunggwa o 수정과, como queráis llamarlo.



Pero, what the hell is that? Pues una bebida asquerosamente dulce que sabe a canela y bien se podría usar para hacer torrijas.

Vale! He de reconocer que el fallo fue mío, porque veo un bote de colores y me tiro a comprarlo como un loco. Luego busqué en internet y resulta que lo usan para después de comer, a modo de postre.

De todos modos, si te pasas por Berlín, no dejes de visitar el angry-chicken y probar su delicioso y picante pollo enfadado y, si te atreves, pues también un Soojunggwa (para después de comer, no se te olvide).



martes, 5 de junio de 2012

Distracciones

 “Lassen Sie sich durch dieses System nicht vom Verkehrsgeschehen ablenken”, es decir, “No permita que el sistema de navegación le distraiga mientras conduce”. Ese es el mensaje que podemos leer en el GPS de nuestra empresaria berlinesa favorita cada vez que enciende el motor de su despampanante coche alemán. Puede parecer una tontería, pero no está de más que nos recuerden constantemente que no debemos despistarnos cuando estamos al volante.

 Por supuesto, no todos los conductores de Berlín circulan en un automóvil con GPS. Como sucede en otras ciudades europeas, aquí la bicicleta es el transporte rey. Y a los ecologistas, a los deportistas o a los inútiles que, como yo, no tienen carné, les viene genial que haya tanto carril bici.

 El ciclista, pedaleando a su ritmo, con el viento acariciándole las mejillas, se siente fuerte, ligero y libre. Esta ciudad, además, es tan extrañamente hermosa que suele convertir los trayectos en bici en auténticos viajes de ensueño por la historia más reciente de la vieja Europa.

 Personalmente, hay días que salgo a la calle y me olvido hasta de mi nombre. Con bastante frecuencia, bordeo el canal siguiendo el recorrido de la U1, la línea de metro más antigua de Berlín. Empiezo pasando por delante de la Biblioteca Americana, donación estadounidense tras el bloqueo de 1948; sigo por Kottbusser Tor, cuartel general de punkis y pfaneros, un sitio pintoresco en el que he pasado tantas horas que ya me parece hasta bonito; pero la cosa empieza a ponerse emocionante a medida que me acerco al puente de Oberbaumbrücke, antiguo paso fronterizo entre las dos Alemanias. Antes del 9 de noviembre de 1989, habría sido imposible hacer lo que yo hago día sí y día también sin ningún tipo de esfuerzo: ahora estoy en el Oeste, ahora estoy en el Este. Así de sencillo. Tengo el muro de Berlín a mi izquierda, convertido desde hace dos décadas en mural y milla turística.

 Todo eso podría ser más que suficiente para desactivar mi GPS mental y distraerme de verdad mientras conduzco. Pero hay algo más. Cuando paso por el puente, no puedo evitar mirar hacia mi izquierda. Y entonces lo veo. Es un paisaje, pero no uno cualquiera. Veo un río, enorme y poderoso. Veo también el cielo, ese cielo abierto sobre Berlín. Veo la silueta urbana de mi ciudad, con la Torre de la Televisión, y el ayuntamiento, y muchos otros edificios que intuyo o reconozco. Voy a toda velocidad, me siento fuerte, ligera y libre, cruzando un marco espléndido en un segundo que me gustaría que durara toda la vida.

 
 Pero entonces me topo con una luz roja que conecta de nuevo mi GPS y me devuelve a la realidad. Hay que hacer caso de ese semáforo que pone orden en el batiburrillo de vehículos y peatones. Hay que frenar y regresar a la Tierra. Precaución, amigo conductor. No permita que Berlín le distraiga mientras conduce, aunque sea lo más bonito que haya visto en toda su vida.